*Las fotos y nombres son ficticios para proteger la información privada del

Jed se puso en contacto con GLSP bajo unas circunstancias de vida o muerte. Él es mayor de edad, tetraplégico y depende de un respirador mecánico en la tráquea. Debido a su condición, depende totalmente de la ayuda de otros, que incluye la ayuda para entrar y salir de la cama, para ducharse, para comer y muchas de las otras tareas de la vida diaria.

Por una razón no indicada, los apartamentos en donde vivía Jed rechazaron los pagos de fondos federales por el alquiler de su apartamento y exigieron que se desahuciara de inmediato. Los apartamentos presentaron unaorden de desahucio por falta de pago del alquiler. De acuerdo con las leyes de defensa de ofrecimiento de Georgia (las leyes de ―tender defense‖), pagó él a la oficina del registro judicial el alquiler adeudado, más las costas del auto de desahucio. El Juzgado de Primera Instancia falló a favor de Jed y le concedió la tenencia continúa de su apartamento.
Desafortunadamente, no era suficiente la representación legal de que disponía Jed durante la audiencia celebrada en el Juzgado de Segunda Instancia, y el Juez falló a favor de la compañía de los apartamentos.

Fue en este momento que Jed se puso en contacto con las oficinas de GLSP en busca de ayuda. Las abogadas Cheryl Griffin y Susan Reif asumieron la responsabilidad de esta causa de frente. Primero intentaron encontrar una alternativa de vivienda para Jed, pero no tuvieron éxito, pues en el suroeste de Georgia, con su suma pobreza, donde vive Jed, es casi imposible encontrar una vivienda adecuada y asequible para una persona con una discapacidad severa.

Las abogadas Griffin y Reif trataron también de hacer negociaciones con los apartamentos, pero con poco resultado.

No se disuadieron, pues las Lcdas. Griffin y Reif presentaron una Petición Judicial de Dejar sin Efecto y Suspender el Fallo de Tenencia. Se celebró una audiencia judicial al respecto y pudieron persuadir al Juez de Segunda Instancia que revocara el fallo que pronunció y que afirmara el fallo del Juzgado de Primera Instancia.

La dedicación inquebrantable de GLSP para esta causa no sólo cambió la vida de Jed sino la salvó. Jed no disponía ni de familiares ni de amigos en esa zona, pues habría acabado en la calle si hubiera quedado desahuciado de su apartamento. Indudablemente el estar en la calle significaba, sin falta, su muerte, puesto que dependía de la electricidadpara el respirador mecánico que usaba.

Es tan raro poder persuadir a un Juez que reconsidere y revoque un fallo que inicialmente había pronunciado, y era tan importante en la situación de Jed por ser una cuestión de vida o muerte. Sin GLSP, no habría tenido él los recursos para refutar el fallo injusto del Juez de Segunda Instancia. La causa de Jed nos recuerda que, aunque pudiera parecer demasiado tarde para ayudar a un cliente, es importante siempre agotar todos los remedios de ley.